martes, 12 de agosto de 2014

Entrevista a Marco Flecha

Foto: Fernando Ueso
MARCO FLECHA es cuentero visionario y es artífice de esta gira de cuentos y cuenteros por distintos puntos de Paraguay, donde ha sido uno de los iniciadores de este arte de la narración oral, mientras que en España se le conoce por ser cuentero paraguayo, a saber, el único, y por su estilo genuino, mezcla de tensión, gracia, fantasía y un poco de picaresca, al tiempo que por su capacidad para promover iniciativas que unan y abran nuevos caminos en el mundo de la cuentería.






¿Cuándo fuiste periodista qué tenías de cuentero y ahora que eres cuentero qué tienes de periodista?
Fui periodista porque quería interpretar e interpelar la realidad… pero desde los medios está visto que se puede, cada vez es más complicado por aquello de la corporización bancaria, por decirlo de alguna manera, a que han caído los medios que deberían informarnos. En la cuentería encontré ese espacio de comunicación más humana y directa; ahora interpelo e interpreto esas realidades con la gente, desde la ficción y el encanto del encuentro.

¿Cómo fue el origen del proyecto «Vy'a renda» y qué ha hecho posible que dicho proyecto perviva y continúe por cinco años?
La génesis de esta historia son muchas historias compartidas con varios narradores orales latinoamericanos y mi interés por compartir esos senderos y experiencias de cada uno con mi tierra: Tacuati, que luego fuimos ampliando a otras regiones del Paraguay. Continúa, durante estos años, gracias exclusivamente al aporte comunitario, porque al principio hubo apoyo (siempre exiguo), pero últimamente no hay nada. Pequeños aportes, gracias a individualidades, combustible, pero la financiación es gracias a las funciones vendidas, entradas, rifas, gorra... Y sobrevive por nuestra necesidad política y artística, y por las necesidades recreativas y comunitarias de la gente.

¿Para formar parte de una gira Vy'a renda hay que hacer pretemporada con La Cháchara? ¿Cómo vas decidiendo los componentes de una gira? No hay pretemporada, lo primero es que desde La Cháchara hayamos trabajado de alguna manera con los narradores y luego, y sobre todo, que quieran abrazar y aportar al proyecto, lo cual no es fácil por el lado de los recursos económicos. Siempre nos fijamos en gente cuentera «todoterreno», que sea capaz de contar para 15 niños en una biblioteca para niños de familias de clase alta, hacer funciones en los bañados para 300 personas, o en un asentamiento campesino para niños guaranihablantes. Contar en ciudades, en pueblos, dentro de una iglesia o en espacios urbanos alternativos.

¿Qué papel tiene el cuento dentro de esta gira?
Básicamente es una gira de cuenteros y cuenteras, es decir, mucho tiene que ver. Aunque últimamente hemos incorporado música, títeres, teatro y otras expresiones. El cuento, creo que es lo que más llama la atención y llega mucho y a muchos; lo hemos comprobado en los asentamientos campesinos, en las escuelitas perdidas en el mapa. El poder de una historia bien contada es extraordinaria, enciende la hoguera de la fantasía.

¿Y qué papel tiene el dinero dentro de esta gira?Justamente lo que falta es el papel dinero en esta gira. Risas aparte, es una gira, que como te dije más arriba, está autogestionada. Pequeños e importantes aportes de mucha gente en recursos, pero plata, plata... dinero, dinero... se ve poco. Intentamos administrarnos con lo que la propia gira genera y el grandísimo apoyo de mi familia. No es solo por quejarme, pero sí, es una pena que gente de tanto talento, trabajo pedagógico, y de tan lejos venga a ofrecer lo mejor de sí, en una extraordinaria y única experiencia artística y social, y que los gobiernos (nacional y regionales) no valoren esto. Ya está, ya lo dije, pero a pesar de ello, como dije alguna vez en alguna radio pública, «Somos guerrilleros de la palabra» y seguiremos entrando con nuestro trabajo artístico-social allá donde nos reciban, e incluso donde algunos no quieren que vayamos.

¿El cuento es sostenible?, ¿se puede vivir del cuento en España?
Se puede vivir de cualquier actividad humana, se puede vivir del arte si le dedicas tiempo y buscas las condiciones y generas espacios políticos para lograr que el Estado favorezca esas condiciones. Dicho esto, se puede.

A pippu!, La Cháchara, el FINOS, la gira Vy'a renda... ¿Qué colectivo o proyecto te gustaría llevar a cabo en el futuro?
Son preguntas no fáciles en medio de una gira en la que tengo que estar pendiente del calendario, de la comida, del ajetreo cotidiano, pero al menos puedo decirte que me gustaría tender más puentes entre Sevilla y Paraguay, más fluidos, amén de la gira. Por suerte tenemos las redes virtuales con las que podemos ir alimentándonos y seguir construyendo esos puentes.


¿El que cuenta piensa o el que piensa cuenta?
Disfruta.

¿Qué libro o libros te acompañan en este viaje a Paraguay?
Chorritos, mi librito de relatos, intento venderlos, pero no soy bueno en ello. Y acá me hice con el libro Relatos que parecen cuentos, sobre la farsa guerrillera en Paraguay.

¿Un cuento lleva a otro cuento?
Decía un músico argentino que «todas las hojas son del viento». Los cuentos también.

¿A qué cuentero no te cansarías nunca de escuchar?

Alexander Díaz–Mateo. Pena que ya se fue.

Tres cosas que no te gustan en un cuento
La moraleja explícita, la evangelización, sea religiosa, política o de lo que fuere, y eso.

Tres cosas que no deberían nunca faltar en un cuento
Tensión, gracia, fantasía. Dicho esto, ¡qué preguntas más complejas hombre!

¿Cuál es tu cuento preferido?
Para contar el del «Kuriju», un cuento «robado» a mi hermano Rubén y re-elaborado por mi obra y gracia.

¿En España cuál es el problema fundamental de la profesión?
NS/NC

¿En qué lugar que aún no hayas estado te gustaría contar un cuento?
En las alturas del Machu Pichu.

¿El cuento o la vida?
La vida como cuento.

¿Contar solo o acompañado?
La soledad nunca existe en el cuento.

¿Hay más cuento del que no vemos?
Muchísima, hay historia para cuentear hasta la extinción del mundo.

Un libro de teoría sobre la narración oral que no dejarías de recomendar
Me sirvió mucho uno de Cucha del Águila, narradora peruana.

Tres aplicaciones del cuento para la vida moderna
El disfrute, el desarrollo de la creatividad y la condición humana de verse relatora de sus cotidianidades.

¿Contando se entiende la gente?
Y tanto. En esta gira lo hemos visto.

lunes, 11 de agosto de 2014

Entrevista a Jesús Buiza


Foto: Fernando Ueso
JESÚS BUIZA hasta hace muy poco estuvo sembrando historias por Paraguay. No ha regresado a España, sino que se fue directamente a Hungría, y ahora debe andar por algún pueblo de este no menos remoto país llevando allí historias de la tradición española. En los últimos días pudimos llevar a cabo esta entrevista, y de sus respuestas se extrae toda una metodología o todo un arte para contar cuentos y además contarlos bien.

Viajar es renunciar a estar en otro lugar, en tu caso, ¿a qué has renunciado al venir a Paraguay y qué esperas de este viaje?
¿Renunciar? Al calor sevillano, a la playa y a un verano de pereza y vacío, jejeje. Tampoco es mucho pues.No quise hacerme demasiadas expectativas, viajar sin pretensiones. Creo que lo cumplí, por ello todo lo que va surgiendo ha sido bienvenido. Con respecto a la experiencia cuentera igual, venía con el pensamiento de contar y contar y disfrutar de ello. El lugar, el orden, el día… es lo de menos.

A parte del cuento, ¿hay más motivos que te hayan traído a Paraguay?
Por supuesto, convivir con mis compañeros de gira, que está siendo un placer. Además de ello, saborear Latinoamérica, vivirla intensamente, conocer sus gentes y sus formas de vivir.

¿Qué diferencias principales has observado a la hora de contar al público español y al público paraguayo?

El público siempre es agradecido, allá o acá (por suerte). Quizá en Paraguay el público es más respetuoso a la palabra, se deja más sorprender, agarra con más ganas el momento del cuento y sus miradas son de puro disfrute.

Formas parte de la empresa de animación cultural Fabulando, cuenta un poco sobre este proyecto, ¿cuál es el campo principal de trabajo? ¿Qué objetivos tenéis?, etc.
Pues somos una pequeña empresita de cuentos y animación a la lectura. Nació con la necesidad de agruparnos varios compañeros tras la salida de una empresa anterior y similar. Nuestro objetivo principal es seguir compartiendo eso que tanto nos gusta: el cuento, siempre haciendo disfrutar al público y desde una visión educativa diferente. Trabajamos principalmente para bibliotecas andaluzas, colegios, asociaciones y cualquier otro espacio dispuesto a prestar oídos para escuchar y disfrutar. De cara al futuro, esperamos seguir creciendo en aprendizajes y experiencias, y por supuesto en clientes (que tenemos que comer).

¿Cómo es para ti el proceso ideal para rodar un cuento hasta su perfección y poder darlo al público?
Leer mucho, buscar mil versiones, investigar sobre las raíces del mismo, escribirlo, borrarlo, volverlo a escribir, contarlo en voz alta, y así repetidas veces. Hay otras veces en las que el cuento me llega de una manera tan especial que poca preparación basta, simplemente tener unas ganas intensas de compartirlo. Todo depende del público al que vayas a contarlo.

¿Participaste en un Encuentro de Narradores Orales Andaluces? ¿Cómo viviste esos días y cuáles fueron las novedades o las principales cosas aprendidas?

Por desgracia solo pude participar un día del encuentro. Aun así, para mí fue fructífero porque me dio la oportunidad de conocer a narradores y narradoras de mi comunidad y provincia que por cuestiones geográficas no conocía. Me pareció un evento bastante bien organizado, en el que los que estuvimos íbamos sin más pretensión que la de conocernos y hablar de lo que hacíamos, compartir experiencias y vivencias. Me quedo con eso, con el gusto de conocer y compartir con otros compañeros. Con esa actitud es con la que uno más aprende de los demás.
¿Qué aprendí? Que los ciudadanos de un lugar llamado «cuento» pueden tener puntos de vista comunes y estar en desacuerdo en otros. Aquí nadie manda, ni ningún criterio es válido. Pero no me pises que llevo chanclas.

¿Cómo es que te vas a Hungría en agosto? ¿Qué te espera o qué esperas en Sevilla a tu regreso?

Seguiré contando cuentos allá. Es un proyecto juvenil de la Unión Europea (porque sí, aún soy joven), que pretende acercar el cuento español a zonas rurales de Hungría. Todo un placer para mí participar en dicho proyecto.
Cuando llegue a Sevilla en septiembre me espera buscar nueva casa (en la actualidad no soy de aquí ni soy de allá, soy un mochilero por el mundo, y los cuentos mi única casa), reencontrarme con la familia y amigos. Comenzar el curso de trabajo en Fabulando con mucha fuerza. Y si tu pregunta va por si hay alguien especial esperándome en Sevilla… no sé, aún está por ver.



¿El que cuenta piensa o el que piensa cuenta?

Mejor no pensar demasiado cuando se cuenta. Y lo que se cuenta no se piensa.
(Ahí lo llevas cronista).


¿Qué libro o libros te acompañan en este viaje a Paraguay?
Los cuentos de Ahigal, los Cuentos al amor de la lumbre de Antonio Rodríguez Almodóvar y varios álbumes ilustrados.

¿Un cuento lleva a otro cuento?
Todo pertenece a un mismo cuento. El universo es un cuento, y todo una cadena, un engranaje. En resumen, que sí.


¿A qué cuentero no te cansarías nunca de escuchar?
Me cansaría de cualquiera, todos los cuenteros somos muy jartibles (del verbo hartar).

Tres cosas que no te gustan en un cuento
1) Que esté demasiado infantilizado.
2) Excesivas bromas o guiños cómicos que sacan al público de la verdadera historia.
3) Que se adopten tonos o acentos que no corresponden con la persona que cuenta y su forma de hablar diaria.

Tres cosas que no debería nunca faltar en un cuento

1) Una buena construcción gramatical y lingüística.
2) Emoción, intriga, que den ganas de saber qué va a pasar.
3) Que genere imágenes claras en la mente del lector u oyente.

¿Cuál es tu cuento preferido?
Soy un clásico: «Caperucita Roja». Y si tuviera que decir alguno más diría «El enano saltarín» y «Las asaduras del muerto»

¿En España cuál es el problema fundamental de la profesión?
Que existen unos egos muuuy grandes y unas envidias muy verdes.

¿En qué lugar que aún no hayas estado te gustaría contar un cuento?
En la plaza Jeemaa El Fna de Marrakech (entre otros)

¿El cuento o la vida?

La cartera o la degollo? —Gollo dale la cartera!
Una vida de cuento, of course.

¿Contar solo o acompañado?

Solo, pero me encanta compartir cuentos y funciones con mis compañeros, en especial con mi Anabel de mis entretelas.

¿Hay más cuento del que no vemos?
Yo tengo mucho cuento, pero cuento poco. (No hablo de mi vida privada)

Un libro de teoría sobre la narración oral que no dejarías de recomendar
Simplemente recomendaría el primero que leí, muchos otros he leído después, pero me quedo con la sensación que me dejó el primero, por ello lo comparto: El arte de contar cuentos de Sara C. Brian.

Tres aplicaciones del cuento para la vida moderna
Yo soy más de aplicaciones para el teléfono móvil (jejeje), aún así…
1) Toda vida tiene un proceso, un camino, no tengas prisa.
2) Nunca rechaces los objetos mágicos que la vida te pone por delante: aprovecha las oportunidades.
3) Que no te cuenten cuentos a ti.

¿Contando se entiende la gente?

El cuento genera un lenguaje especial, casi ancestral y un poco místico, que une a las personas y las hace entenderse.

lunes, 4 de agosto de 2014

Entrevista a Lola Jiménez

LOLA JIMÉNEZ es, antes que cuentera, actriz, y como tal lleva ya muchos parlamentos, muchos monólogos y muchos diálogos en escena. Ha participado en numerosos proyectos teatrales y desde hace mucho convive, además de con la farándula del teatro, con el grupo de cuenteros de Sevilla que protagonizan esta gira. De tanto ver, de tanto escuchar y por su mucha curiosidad viene a esta gira a adentrarse por los caminos del cuento y la narración oral. Le sienta bien.

¿A qué has renunciado cuándo decidiste dar el salto profesional y dejar tu anterior ocupación para entregarte en cuerpo y alma al teatro? ¿Qué te ha supuesto? 
A día de hoy, te puedo decir que lo único a lo que he renunciado es a una estabilidad económica. Indudablemente no tienen nada que ver mis ingresos anteriores a los actuales. Pero aún así, no volvería a mi anterior ocupación, salvo que me permitiese compatibilizar con todo lo que hago actualmente.
    ¿Y que ha supuesto? Un cambio de vida radical que me hace muy feliz

¿Qué te lleva a dar el paso al mundo de la narración oral? ¿Por qué decides contar?
Pues en la misma medida que descubro el teatro, descubro el mundo de la narración oral, que para mí es el mismo, aunque con matices diferentes, para mí son parte de las artes escénicas. Y bueno, me atrapó... La culpa la tienen esta troupe de cuenteros maravillosos con los que viajo, y de los que bebo y aprendo. Desde aquí darle las gracias a todos ellos por apoyarme y acompañarme en este camino.

¿Y cómo es comenzar a contar cuentos en un lugar como Paraguay rodeado de tantos cuenteros que llevan tantos años trabajando? 

Pues un honor, ante todo, por aceptarme como uno más, a pesar de mi experiencia tengo que decir que a veces me siento muy pequeñita y frustrada cuando veo tan alto nivel y tan buen hacer, pero pronto me repongo y digo... «en realidad soy muy afortunada, estoy con las mejores». Eso hace que me exija más en mi trabajo y que no me permita cualquier cosa.

¿Hasta dónde un cuento puede beber del teatro y hasta dónde una obra de teatro puede tener algo de cuento?

Yo creo, que se dan la mano realmente, y sin darnos cuenta y ser conscientes, vamos alternando personajes con narrador. Es una simbiosis.

¿Qué diferencias ves en prepararte un papel para una obra de teatro y en prepararte un cuento para contarlo ante el público?

Diferencia está claro que las hay, mientras en el cuento tienes que crear imágenes a través de la palabra y lo haces desde el narrador, es decir, «tú»... En el teatro construyes el personajes desde el interior hasta la máscara del personaje, es decir, cómo habla, cómo respira, cómo se mueve. Son formas diferentes de trabajar, pero que en mi caso, a veces se mezclan.

Aparte de tu amor por las artes escénicas, ¿qué otros motivos te han empujado a venir a Paraguay?
Conocer la cultura del país, sus gentes, esos lugares maravillosos que Marco nos ha narrado tantas veces, y que ha hecho que de alguna manera nos enamoremos del país. Y he de decir, que en absoluto me ha defraudado, es más, no deja de sorprenderme y de emocionarme.

¿Cómo ves a Lola Jiménez dentro de 5 años?
No te puedo decir exactamente, pero lo que sí sé, es que estaré trabajando, investigando y creciendo... ¿Y cómo me gustaría verme? Pues inmersa en #lagirapy10 Vy' a renda.




¿El que cuenta piensa o el que piensa cuenta?

Mientras cuentas no piensas, pero antes y después de contar, ¡claro que sí!

¿Qué libro o libros te acompañan en este viaje a Paraguay?
Sobre todo cuentos infantiles y el libro Monólogos de la vagina. También un libro de poemas de Elvira Sastre: 43 formas de soltarse el pelo.

¿Un cuento lleva a otro cuento?

 Siempre una historia te lleva a otra, y todo depende de a dónde quieras tú llegar.
 

¿A qué cuentero no te cansarías nunca de escuchar?
A Nicolás Buenaventura y a Carolina Rueda.

Tres cosas que no te gustan en un cuento
Las muletillas, el uso de la palabra «entonces» y que el cuento esté encorsetado.

Tres cosas que no debería nunca faltar en un cuento
Ritmo, imágenes y magia.

¿Cuál es tu cuento preferido?
Buceando en mi infancia... «Los siete cabritillos» que curiosamente me contaba mi padre. Y es que yo soy muy padrera.

¿En España cuál es el problema fundamental de la profesión?

Que el cuento casi siempre se asocia a la animación a la lectura, por lo que a menudo donde más sucede es en circuitos de bibliotecas, colegios, etc., pero no se tiene en cuenta como una disciplina más de las artes escénicas. 

¿En qué lugar que aún no hayas estado te gustaría contar un cuento?
En un hospital para niños.

¿El cuento o la vida?
¡La vida es puro cuento!

¿Contar solo o acompañado?
¡A mí me gusta la compañía!

¿Hay más cuento del que no vemos?
Absolutamente.

Un libro de teoría sobre la narración oral que no dejarías de recomendar
Estoy en proceso de investigación, así que animo a que me recomendéis.

Tres aplicaciones del cuento para la vida moderna
Dejar fluir al niño que llevamos dentro, que ya con eso fluirá todo lo demás...

¿Contando se entiende la gente?

¡Se entiende y se comunica!

Entrevista a Sandra Cerezo


CON LOS CUENTEROS a menudo ocurre que pueden dividirse en dos clases, por una parte están aquellos que gustan hacerse notar y por otra parte simplemente están los que no necesitan hacerse notar, sino que por donde pasan los notas. Pequeña pero sutil e importante diferencia. Sandra Cerezo es de esta segunda clase de cuenteros. Va en silencio, sin hacer apenas ruido, haciendo un camino con vida propia, zigzageando entre lo que aprende y lo que enseña, camino libre e independiente, cuando rompe el silencio y cuenta entrega las más bellas historias. Qué más se puede pedir.
¿En qué punto de tu trayectoria profesional llegas a Paraguay y qué esperas que ocurra a la vuelta?
Llego en un momento en el que me viene muy bien probar con un público diferente lo que he aprendido hasta ahora y necesito reciclarme para seguir aprendiendo y para incorporar a mi trabajo nuevos elementos y sensaciones, un momento en el que necesito ilusionarme y ver con más claridad mi futuro profesional. A la vuelta espero saber incorporar esos ingredientes a mi experiencia personal y profesional y así seguir mi camino con más ilusión.
 

¿Has viajado por otros países de Hispanoamérica, te gustaría encontrar por esta parte del mundo un tiempo y un espacio para contar?
Nunca he viajado por otros países de Hispanoamérica, pero me encantaría seguir haciéndolo, en diferentes lugares y espacios. Me encantaría quedarme por aquí mucho tiempo.

Aparte del cuento, ¿qué más te trae a Paraguay?
Me trae la ilusión de conocer Hispanoamérica trabajando y compartiendo con sus gentes lo más cerca posible, nunca quise venir como espectadora, creo que no hubiera venido nunca de turismo. También quería conocer esta realidad de cerca y esta forma de vida.

¿Cuál es la fuente principal de tu repertorio de cuentos?
El cuento tradicional de cualquier parte.

Podrías contarnos de tu método de trabajo para elaborar un cuento y llevarlo a escena, ¿existe algún método con el que trabajes para pasar de lo escrito a lo oral?
Yo utilizo mi propio método. Leer muchos cuentos, elegir el que me transmita algo, entender su significado, saber qué quiero contar con él, y por qué me ha llamado la atención; reescribirlo, naturalizarlo, darle ritmo, memorizarlo, contarlo y volverlo a reescribir las veces que haga falta, anotando los cambios que van sucediendo y analizando en cada contada la reacción del público y la mía propia. Mi método va cambiando y añadiendo procesos. Al principio tardaba mucho en preparar un cuento para contarlo por primera vez solo en trabajo de mesa.
Puede que algún día el método que utilizo ya no me sirva.

¿Qué crees que hace falta en España para que los cuentos y los narradores tomen la delantera y que encontrar un público adepto no sea una tarea tan complicada?
Creo que
por un lado hacen falta buenos cuenteros y respeto al público, y por otro lado que los circuitos y los clientes lo tomen como un arte escénica, que se reconozca como tal y que haya un epígrafe en la S.S. de «cuentero» o «cuentacuentos». Pero sobre todo, creo que hace falta que nosotros mismos no perdamos la ilusión por contar y logremos sentir la profesión como un oficio.

¿Qué supone formar parte de AEDA, la Asociación de Profesionales de la Narración Oral en España, en teoría y en la práctica?
Pues sentir la diversidad de conceptos alrededor de los cuentos y sus profesionales. Hay cosas que comparto y cosas que no, pero me gusta formar parte de un colectivo que mantiene su lucha, al tiempo que compararla con otros de los que también formo parte y que van por otros caminos que también son válidos. Además también me siento en parte representada por el trabajo de otros profesionales y me permite un lugar de reflexión. AEDA es muy reflexiva, muy teórica y yo no soy nada teórica, por lo que de esta manera también me obligo un poco a teorizar y escuchar otras teorías. De todas formas llevo poco tiempo, estoy conociéndolo aún y hasta ahora me siento bien.




¿El que cuenta piensa o el que piensa cuenta?

Pues el que cuenta creo que debe pensar mucho antes de contar y el que piensa creo que siempre tiene ganas de compartir de alguna forma sus pensamientos. Hay muchas formas de contar, no es un cuentero todo el que cuenta.

¿Qué libro o libros te acompañan en este viaje a Paraguay?
Cuentos sufíes

¿Un cuento lleva a otro cuento?
En mi caso sí. Los cuentos me han llevado a más cuentos. Es una forma de expresar el pensamiento y transmitir y eso te hace saltar de cuento en cuento.

¿A qué cuentero no te cansarías nunca de escuchar?
Creo que me cansaría de todos, pero a la que más me gusta escuchar es a Carolina Rueda.

Tres cosas que no te gustan en un cuento
La falta de ritmo, la falta de objetivo, la falta de emoción.

Tres cosas que no debería nunca faltar en un cuento
El ritmo, la emoción, el objetivo.

¿Cuál es tu cuento preferido?
Es una pregunta difícil, pero me voy a remitir al cuento que mas me gusta desde mi infancia: es el poema de Rubén Darío, «Margarita».

¿En España cuál es el problema fundamental de la profesión?
La verdad es que no lo sé, no sé cual es el fundamental, pero me parece fundamental el reconocimiento del oficio como un arte necesario para rescatar la tradición oral y mantenerla viva. Por otro lado creo que es el de todas las profesiones… el individualismo, la competitividad, la falta de apoyo de los organismos…, pero en éste caso el cuentero trabaja de un oficio y la lucha por profesionalizarlo a veces me parece algo desnaturalizado y otras necesario para vivir de ello.

¿En qué lugar que aún no hayas estado te gustaría contar un cuento?
En África

¿El cuento o la vida?
La vida, aunque a veces me gustaría que mi vida fuera un cuento.

¿Contar solo o acompañado?
Sola y a veces acompañada, las dos cosas son estupendas y a veces en las dos hay malas experiencias.

¿Hay más cuento del que no vemos?
Siempre.

Un libro de teoría sobre la narración oral que no dejarías de recomendar
No suelo ser lectora de teoría, prefiero confundirme muchas veces, nunca he terminado de leer ninguno, el que más he leído hasta el momento es Palabra de cuentero de Nicolás Buenaventura. Quizás cuando se me acabe este proceso de investigación personal comience a leer la teoría.

Tres aplicaciones del cuento para la vida moderna
Educación, reflexión y aprender a escuchar

¿Contando se entiende la gente?
A veces sí, pero el que entiende en silencio creo que entiende mejor, las palabras también confunden mucho.

domingo, 3 de agosto de 2014

Cuentos viajeros en Asunción

LOS CUENTEROS sevillanos en Asunción andan ya de despedida, en estos momentos han terminado de comer en familia en la casa de Luque y están para salir al Salón Naranja en Asunción, donde a las 17 h hay función familiar de cuentos con Anabel Gandullo, Jesús Buiza y Carlos J. Arribas «Carloco».

martes, 29 de julio de 2014

Rescatamos una entrevista a Anabel Gandullo

TAMBIÉN AÑADIMOS a la pestaña Prensa y Promoción una entrevista a Anabel Gandullo, que antes de comenzar la gira por Paraguay hizo una rápida incursión a Argentina, país por el que ya había estado anteriormente. La entrevista tiene mucho interés escucharla porque no escatima Anabel en hablar de la profesión del cuentero y porque aporta muchos datos sobre esta gira de la que es objeto este blog.

Escuchar aquí a partir del minuto 5:30


Entrevista a Anabel Gandullo


ES ANABEL GANDULLO cuentera que se prodiga poco por Internet, pues aparte de su facebook personal, no se le conoce web, ni blog, ni perfil público donde poder saber más de ella o contactar para posibles contrataciones, de hecho, hasta que este blog salió a flote era difícil encontrar datos sobre su trayectoria... que es sin embargo es ya larga y experimentada... conversar con ella es hacerse una idea mejor del oficio y de la pasión de contar cuentos.

¿Argentina o Paraguay? ¿Qué hiciste entonces y qué has venido a hacer ahora?
Difícil elegir, pues cada país marcó una época en mi vida. Personalmente Argentina, por lo mucho que aprendí de la vida, la cultura y las gentes en esos 6 meses y a los 24 años. Profesionalmente Paraguay, que me brinda la oportunidad de crecer, limpiar, mejorar, demoler y construir mi trabajo. A Argentina vine de viajante, a llevarme historias, a Paraguay vine también a traerlas.

Aparte del cuento, ¿qué otros motivos te han impulsado a venir a Paraguay?

Evidentemente, querido Alfredo, la oportunidad de conocer este trozo de Latinoamérica y vivirlo con este maravilloso grupo de compañer@s y amig@s. Sobre todo ell@s fueron el empuje final.

¿Cuál es el punto de inflexión en tu vida que te lleva desde entonces por el camino de los cuentos?
El conocer a una chica, Paula, en un curso, que me contaba que esto de contar cuentos se hacía profesionalmente, y me llamó tanto la atención, porque yo había tocado algo del tema en otros trabajos, que me puso en contacto con la gente que luego fueron mi equipo de trabajo. Simplemente me fui enamorando. Los cuentos me atrapaban de siempre y me gustaba escribirlos, pero no pensaba que podría hacer de ellos un modo de vida.

Como cuentera y miembro de Fabulando, ¿qué elementos o condiciones son necesarias para poder llevar a cabo vuestro trabajo?
Veo, estimado entrevistador, que no escatima en preguntas «comprometidas». Es algo bastante personal, no todos pensamos igual, pero si tengo que mojarme, desde mi punto de vista es muy importante saber dónde uno se mete porque no es terreno fácil. Hay que ser disciplinado, curioso, tener sed de investigación, creatividad, un punto distinto al resto, apasionado y expresivo, leer mucho, escuchar más… y NUNCA cansarse de hacer esto, porque este es el trabajo resumido de un cuentero: disfrutar mientras crea y luego compartir sus historias con los que escuchan que han de disfrutar igual o más a ser posible.

¿Los cuentos que son para niños pueden ser también para mayores? ¿Y al revés?
Yo opino, amigo, que los cuentos son para todos. Cada cuento por «chico» que sea guarda una historia que puede ser grande y puede gustar a los grandes, de hecho, según mi experiencia, suele gustarles, he visto a muchos adultos disfrutar con cuentos «etiquetados» para niños, igual que un niño lo hace o incluso más.
  En el caso contrario puede pasar de todo, hay cuentos para adultos que son perfectamente entendidos y disfrutados por niños, pero hay muchos otros, que por su contenido ético, político, erótico, trascendental o demás aspectos, no suelen ser entendidos por un público infantil, y yo tampoco los recomendaría.
   Sí que insisto en la idea de que el niño está preparado para escuchar historias más profundas o crudas de lo que creemos en los últimos tiempos, que se ha optado quizás demasiado por una pedagogía de la protección al niño hacia las realidades sociales y mundanas.

Cuéntame, ¿cuál es la mecha que enciende tus cuentos?
¡Uuuuuf! Diría que contar algo que me importe y que siempre deje hueco a la espontaneidad.

¿Cuáles son tus proyectos para un futuro más cercano?
Seguir encontrando historias y contando hasta que me salgan muchas arrugas.

¿El que cuenta piensa o el que piensa cuenta?
¡Vaya preguntita, Alfredo! Yo cuando cuento pienso aunque intento hacerlo cada vez menos. Y cuando pienso a veces adorno cuentos o los creo.

¿Qué libro o libros te acompañan en este viaje a Paraguay?
Cuentos de los juguetes vivos (Vol. II) de Antoniorrobles y El mercader de sueños y otros relatos de Carmen de Posadas.

¿Un cuento lleva a otro cuento?
Sobre todo cuando montas una sesión de cuentos. Eliges uno que te llama por la razón que sea y ese te lleva a la búsqueda de otro/s que se pueda/n enlazar con el anterior, bien por temática, ritmo u otros parámetros. Para mi la respuesta es «normalmente sí».

¿A qué cuentero no te cansarías nunca de escuchar?
A cualquiera que cuente cosas que me interesan, que me envuelvan y que tenga un buen ritmo. No tiene por qué ser alguien conocido, podría ser cualquier anciano que tiene algo que contar. Aun así no niego que tengo mis «favoritos».

Tres cosas que no te gustan en un cuento
La falta de autenticidad por muy mentira o fantasía que pueda albergar lo que se cuenta, la falta de ritmo y música que hacen del cuento una historia monótona, la falta de contenido.

Tres cosas que no debería nunca faltar en un cuento
Para mí, todo lo contrario a lo anterior: La autenticidad, el ritmo y la musicalidad y el contenido.

¿Cuál es tu cuento preferido?
Cualquiera que pase por muchas etapas y cuyos personajes tengan un recorrido interesante. Sobre todo lo encuentro en los buenos cuentos populares de cualquier lugar del mundo. Por poner un ejemplo, «El agua amarilla», aunque no es mi favoritísimo.

¿En España cuál es el problema fundamental de la profesión?
El reconocimiento escaso dentro de las artes escénicas y por consiguiente su poca integración en la oferta cultural. Quizás en los últimos tiempos, a pesar de los recortes en cultura, esté naciendo una nueva visión de la cuentería.

¿En qué lugar que aún no hayas estado te gustaría contar un cuento?
En La India y en inglés.

¿El cuento o la vida?
La vida con cuento y el cuento con vida, no quisiera separarlos.

¿Contar solo o acompañado?
Depende del momento y de tu periodo personal-profesional.

¿Hay más cuento del que no vemos?
Siempre. Los personajes recorren otros caminos, sienten y experimentan más de lo contamos, respiran cuando la historia termina y lo que el cuento transmite va más allá.

Un libro de teoría sobre la narración oral que no dejarías de recomendar
Contar con los cuentos de Estrella Ortiz, por su enseñanza inicial plasmada de un modo sencillo.

Tres aplicaciones del cuento para la vida moderna
La persecución de los objetivos, la honestidad, el recorrer el propio camino y no el que otros marquen.

¿Contando se entiende la gente?
Yo digo que sí. Los cuentos quieren decir muchas cosas, buscan una complicidad con el público, un entendimiento si es posible absoluto, una conexión libre de moralizaciones.
   
Si el cuentero sabe llegar a ese punto y el público abrirse a él, contando y escuchando se entiende la gente.

Entrevista a Alicia Bululú

ALICIA BULULÚ, haciendo gala de su nombre, no para nunca, y hasta cuando sueña viaja dormida. Cuentan que un día le vieron salir de su Lora del Río natal y dicen que emprendió desde allí su particular y feliz camino a las Ítacas, va viviendo de los cuentos, de los títeres y a veces de «la impro». Desde entonces va con un zurrón lleno cuentos y de historias que no duda en compartir, disfrutando de cada parada en el camino. El viaje se hace contando, la vida, con ella, también.

¿Aparte del cuento qué te trae de nuevo por el Paraguay?

El caldo de pescado, no hay duda. Soy de buen comer, los que me conocen lo saben.

¿Cómo es una vida en torno al cuento? ¿Existe un día «modelo» en la vida laboral de Alicia Bululú? En ese caso, ¿cómo sería?
Siempre trabajando, siempre. Pero para que sea día modelo tiene que haber siesta.

¿Dónde encuentras los cuentos que luego incorporas a tu repertorio?, ¿cuáles son tus fuentes o cuál tu inspiración?
Mi inspiración: la vida. Mi fuente habitual: los libros que la vida me pone por delante o que yo le pongo por delante a la vida. Y los que encuentro que son para compartir, los incorporo al repertorio.


¿Hasta dónde es importante conocer a los demás cuenteros y tener buenas relaciones dentro del mundo de la narración oral?
Sin cama ni envidia... todo va de maravilla.


Recientemente has estado organizando un Encuentro de Narradores Orales Andaluces en La Puebla de los Infantes, ¿cómo explicas qué haya habido más gente que haya hablado del encuentro que gente que haya participado? Falta de tiempo y falta de confianza. ¿A qué conclusiones llegasteis? Que todo es cuestión de tiempo y confianza.

¿Qué tienen los demás artistas que no tengan aún los cuenteros y qué tienen los cuenteros que les gustaría tener a los demás artistas?
A lo primero: reconocimiento de su disciplina, y el diálogo entre ellas.
A lo segundo: la honestidad de los buenos cuenteros.

¿Cuáles son tus proyectos para el futuro?
Casarme y tener familia. Soy una mujer de tradición, en los cuentos y en la vida.



 

¿El que cuenta piensa o el que piensa cuenta?
El que piensa cuenta si actúa. Si el que cuenta piensa (durante el acto) sobre-actúa.

¿Qué libro o libros te acompañan en este viaje a Paraguay?
Alicia en el País de las Maravillas (ya era hora). No me sentía a gusto leyéndolo en tierra propia.

¿Un cuento lleva a otro cuento?
¿Un clavo saca otro clavo?

¿A qué cuentero no te cansarías nunca de escuchar?
A mi abuelo, y porque se fue... Todo el día contando batallas tiernas.

Tres cosas que no te gustan en un cuento.
Sota, caballo y rey.

Tres cosas que no debería nunca faltar en un cuento.
Ganas de contarlo, ganas de compartirlo, ganas de sentirlo.

¿Cuál es tu cuento preferido?
Uno de tantoooos: «El pato y la muerte».

¿En España cuál es el problema fundamental de la profesión?
Necesitamos más críticos, más directores, más profesionalidad para un mayor reconocimiento. Y menos pelotas fuera, y menos peloteo.

¿En qué lugar que aún no hayas estado te gustaría contar un cuento?
En un cementerio mexicano.

¿El cuento o la vida?
Una vida de cuento

¿Contar solo o acompañado?
Sola ni puedo ni quiero.

¿Hay más cuento del que no vemos?
Uuuuufff, ni te imaginas el cuerpo que hay debajo del vestido.


Un libro de teoría sobre la narración oral que no dejarías de recomendar.
El narrador oral y el imaginario de Pepito Mateo en Palabras del Candil.

Tres aplicaciones del cuento para la vida moderna.
Para soñar, para crecer, para crear.

¿Contando se entiende la gente?
Escuchando, la gente se entiende cuando se escucha.

Entrevista a Carlos J. Arribas «Carloco»

CUENTERO Y MAESTRO DE EDUCACIÓN INFANTIL, con buena mano y buen repertorio de cuentos para que los niños más exigentes y revoltosos rían, canten, lloren, se emocionen, conozcan más y mejor, y se sorprendan con sus cuentos y con la vida. Desde hace años va surcando también el camino de la narración oral para adultos. Los viajes le sientan bien, es, tal vez, junto con la convivencia con otros cuenteros y su afán de conocer nuevos libros, la gasolina con la que su actividad creativa se multiplica. Lo entrevistamos en mitad de esta expedición por tierras paraguayas.

¿Cuándo Carloco y cuando Carlos J. Arribas? ¿Hay diferencia entre estos dos narradores?
El apodo de Carloco viene de mi época de universidad, en aquel entonces la hija de una compañera me llamaba así porque jugaba mucho con ella mientras «los mayores» hablaban. Para los niños, el adulto que juega como ellos está un poco loco, y ella me llamaba Carloco. Coincidió que empezaba con los cuentos y se me fue quedando. A veces se me plantea la duda de cómo presentarme en los carteles ya que muchos amigos incluso ya me conocen como Carloco.

¿Aparte de los cuentos qué te ha traído a Paraguay?
El respirar un aire nuevo, conocer y aprender de una cultura diferente, compartir con los compañeros y, sobre todo, ver y sentir ese Paraguay del que tanto nos habló el amigo Marco Flecha.

Como maestro de educación infantil, ¿Recomiendas a los demás profesores de los beneficios del cuento para enseñar bien o se puede ser buen maestro sin saber contar cuentos a los niños? Los cuentos siempre son recomendables en todos los momentos de la vida, y por supuesto, también como recurso en el aula. Con los cuentos se puede trabajar muchas temáticas, intereses y situaciones que se originan en un aula, generar otras que propicien un diálogo; podemos lograr que se sientan identificados con los personajes y sus conflictos, y, cómo no, divertir, fomentar la escucha, que no deja de ser un aprendizaje, y el pensamiento crítico. Los cuentos suelen estar muy presentes en las aulas de infantil.

Algunos narradores que se consideran profesionales solo por vivir del cuento tachan de intrusos a quienes tienen otra profesión, y a menudo los ven con malos ojos por que pueden quitarle el trabajo. ¿Qué les dirías a los que piensan de esta manera?
Últimamente me está llegando esa opinión y la verdad es que me entristece que haya personas que puedan pensar así, ya que no considero que nadie me haya regalado nada. Cierto es que me considero afortunado, pues puedo compaginar mis dos pasiones: la escuela y la narración, pero también esto me supone un esfuerzo doble y renunciar a cosas. Empecé a contar hace unos doce años y llevo ejerciendo de maestro de infantil casi diez años, con lo cual esa calificación de «intruso» ya me importa poco, las dos profesiones son maravillosas, compatible, y tienen la palabra como nexo de unión... trato de darle la misma seriedad a ambas.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas que te ofrece tu situación actual en la que puedes contar sin vivir del cuento?
Lo importante no es vivir del cuento, sino no vivir sin cuentos. Lógicamente la ventaja más evidente es que tengo un respaldo laboral y económico con la escuela. También esta situación me impide acceder al mismo mercado y proyectos que otros compañeros y, como decía antes, supone también esfuerzos como por ejemplo, salir del colegio a las 15:00 h para conducir tres horas ida y tres horas de vuelta para hacer una función de cuentos. Otra ventaja es que puedo contar a diario a mis alumnos y ver lo que funciona o no con un cuento que haya preparado. Pero insisto, nadie me regaló nada.

¿Qué te ha ocurrido más veces enamorarte de un cuento o contar para enamorar? ¿El amor ha sido fuente principal de tu repertorio de cuentos?
Los cuentos están hechos de palabras y las palabras pueden llegar a enamorar. En cierto modo, cuando cuentas pretendes «enamorar» a quien te escucha, pero intuyo que tu pregunta, querido Alfredo, va por otro sitio, y te cuento que en alguna ocasión encontré el amor con los cuentos de fondo, pero también puede enamorarte la mirada de quien te escucha. En mi repertorio hay lugar también para los relatos de amor, de hecho junto a Alicia Bululú tengo una función de cuentos de amor, mar y muerte, llamada Damorte.

Estás invitado al próximo Festival Internacional de Narración Oral Abrapalabra de Colombia... ¿qué será de ti en Colombia?

Junto a esta gira por Paraguay ha sido la mayor alegría profesional desde hace tiempo. Abrapalabra es más que un festival, es una fiesta de la palabra y uno de los eventos más importantes de América Latina y, por tanto, del mundo. Es un inmenso orgullo haber sido invitado a Abrapalabra. Estuve varias ocasiones en Colombia en diferentes Festivales (Akuentajui, Chía, Girón, Santa Marta, Chiquinquirá…) y es una tierra y una gente muy importante y querida para mí.


¿El que cuenta piensa o el que piensa cuenta?
Me hiciste pensar para contarte mi respuesta, así es que lo segundo.

¿Qué libro o libros te acompañan en este viaje a Paraguay?
Una pequeña novela de Nell Leyshon llamada Del color de la leche, un libro de relatos de Alice Munro llamado Demasiada felicidad y recientemente me compré aquí un libro de cuentos del escritor paraguayo Mario Halley Mora.

¿Un cuento lleva a otro cuento?
Sin duda.

¿A qué cuentero no te cansarías nunca de escuchar?
A los niños que siempre tienen una historia que contarte (y si no la tienen se la inventan) y a los abuelos que recuerdan emocionados alguna historia. Por lo demás, no considero bueno idealizar y mitificar a ningún cuentero.

Tres cosas que no te gustan en un cuento:
La divagación, la inclusión forzada de elementos en el relato y confundir cuento con monólogo humorístico.

Tres cosas que no deberían nunca faltar en un cuento:
Claridad, un buen final y, sobre todo, una trama que te cautive.

¿Cuál es tu cuento preferido?
No tengo un solo cuento preferido.

En España, ¿cuál es el problema fundamental de la profesión?
Varios en mi opinión. La no valoración de esta profesión es uno de ellos, tanto por parte de estamentos públicos y privados como por parte de gran parte de nuestra sociedad. En eso trabajamos, en la dignificación de la profesión.

¿En qué lugar que aún no hayas estado te gustaría contar un cuento?
En todos en los que no estuve aún.

¿El cuento o la vida?
La vida, que por otra parte, es puro cuento.

¿Contar solo o acompañado?
Mi experiencia con la función de Damorte es muy buena aunque normalmente cuento solo.

¿Hay más cuento del que no vemos?
Un cuento se hace de uno cuando se cuenta, a veces no se cuenta todo y a veces se cuenta más.

Un libro de teoría sobre la narración oral que no dejarías de recomendar:
Recomiendo contar sin ceñirse demasiado a ningún libro, al menos en los inicios.

¿Contando se entiende la gente?
Eso espero…